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Controla el estrés en tu lugar de trabajo

Customer Service
 

Las situaciones de presión se dan tanto en las buenas como en las malas rachas económicas. Sin embargo, en época de crisis estas situaciones se intensifican. Los problemas personales también influyen directamente en los asuntos profesionales. Como supervisor, es importante que reconozcas que tu equipo puede estar sujeto a factores estresantes externos que afectan a su rendimiento laboral. Tu obligación es crear un ambiente de trabajo que reduzca el estrés, promueva la participación y proporcione a tus empleados el entorno más adecuado para desarrollar todo su potencial y generar resultados. Estos son nuestros 8 consejos para ayudarte a ti y a tu equipo a mantener a raya el estrés y las preocupaciones durante las situaciones difíciles:

1. Vive en el presente. 
Los profesionales comprometidos con el servicio sellan cada interacción con los clientes para que las experiencias negativas no afecten a sus interacciones futuras. No permitas que los éxitos o fracasos del pasado, ni la anticipación de éxitos o dificultades 
futuras, influyan en tu rendimiento actual. En lo que respecta a la atención al cliente, vive el momento.

2. No te preocupes por nimiedades.
Una nimiedad es algo que es insignificante en comparación con otras cosas de tu vida. Si te centras en las nimiedades, pierdes la perspectiva. Si no pierdes de vista tu objetivo general, podrás diferenciar objetivamente las cosas pequeñas de las cuestiones importantes.

3. Coopera con lo inevitable.
Admite que algunas situaciones son inevitables. Si aprendes a reconocer las circunstancias que no puedes controlar, lidiarás mejor con los aspectos emocionales de las mismas. Al aceptar los resultados, estarás tomando una decisión consciente sobre cómo reaccionar ante una situación inevitable.

4. Decide cuánta ansiedad vale la pena sufrir por una situación concreta y no le dediques ni un poco más de tu energía.
Una vez tomada esta decisión, resulta más fácil encontrar maneras de mejorar la situación o de desistir de ella y pasar a otra cosa.

5. Haz felices a los demás.
Este principio apela a tus motivos más nobles. Es difícil mantener una actitud negativa si estás haciendo algo bueno o útil para los demás. En pocas palabras: ayudar a los demás te hace sentir mejor.

6. No esperes que te den las gracias.
En tu trabajo ofreces servicios de todo tipo, y es probable que a cambio esperes alguna señal de gratitud por tu ayuda. Esta expectativa raramente se cumple. Si recibes el agradecimiento sincero de alguien, considérate afortunado; estás tratando con una persona agradecida. La mayoría de la gente, sin embargo, no está acostumbrada a dar las gracias, aun cuando se les proporciona un servicio excelente. No permitas que la ingratitud te impida prestar un servicio de alta calidad.

7. Entusiásmate con tu trabajo.
El entusiasmo es la energía positiva y el esfuerzo continuado que te permiten seguir persiguiendo tus metas. Adoptar una actitud positiva es vital para disfrutar de tu trabajo y tratar bien a los clientes internos y externos.

8. Hazlo lo mejor que puedas. 
Es difícil hacer frente a las críticas, sobre todo si las consideras inmerecidas o afectan a tu autoestima. Una manera de relativizar las críticas es preguntarte a ti mismo si lo estás haciendo lo mejor posible, dados tus conocimientos y capacidades. Si así es, no te tomes las críticas de manera personal. Si, por el contrario, aún hay margen de mejora en tu rendimiento, tómatelo como una crítica objetiva y asume la responsabilidad de mejorar tu desempeño.

 

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